“El Pintor de Cracovia” - Joseph Bau (1990, primera edición en español julio 2008, Ediciones B)
Hace tiempo quiero escribir sobre mi relación con el judaismo (por cierto, hoy Rebeca, mi madre está de Santo), pero después de los bombardeos en Gaza, las fotos de niños palestinos muertos y los ensayos de disidentes como el jazzista Gilad Antzmon se me hace difícil.
El texto de Bau, apoyado con sus célebres ilustraciones, es un recorrido por el infierno que termina con su protagonista yendo de Israel a Austria a testificar contra el nazi que mató a su padre. Sin embargo, no hay nada que no sepamos: el salvajismo nazi, las torturas, los judíos reducidos a estropajos humanos, Shindler, la cámara de gas.
Lo más terrible es que Bau habla del sufrimiento judío pero omite comentarios sobre Palestina (su llegada a Tel Aviv ni siquiera se relata). Sus páginas finales están llenas de repulsión a los austriacos (dice que su policía a fines de los setente usaba los mismos trajes nazis “para que no se pierdan”), locura, e imágenes horribles que usan el viejo recurso de hacernos sentir culpables, a diferencia de Milan Platovsky, por ejemplo cuya autobiografía tenía la delicadeza de mirar al futuro.